Entre el dolor y la solidaridad: testimonio y agradecimiento a la RIIR

Quisiera compartir con ustedes, muy brevemente, la experiencia de horror y dolor que viví durante estos días, porque existen acontecimientos que cambian para siempre nuestra manera de mirar la vida y a las personas. Si algo me permitió viajar con un poco de alegría en medio de tanto sufrimiento fue comprobar la inmensa solidaridad que encontré en ustedes y en miles de chilenos. Nunca olvidaré sus mensajes, sus gestos de cariño ni la generosidad de tantas personas anónimas. Tampoco olvidaré a los bomberos y rescatistas, que entregaron hasta la última fuerza por salvar vidas.
Como familia, perdimos a once personas cercanas. Las más cercanas fueron la única hija de mi hermana, mi cuñado y un primo (su cuerpo no pudimos recuperarlo). Mi sobrina y su papá quedaron atrapados bajo los escombros de un edificio de doce pisos que quedó reducido a una montaña de concreto. Mi familia es muy numerosa, y muchos trabajaron sin descanso durante la noche del 24 y los días 25 y 26. Ayudaron a rescatar sobrevivientes y a recuperar otros cuerpos. Escarbaron con sus propias manos, con herramientas improvisadas y con una esperanza que se negaba a desaparecer. Lograron llegar hasta el quinto piso, pero los cuerpos estaban abrazados bajo una gran viga de concreto. Faltaban equipos especializados, que comenzaron a llegar recién entre el viernes y el sábado, pero el esfuerzo de los rescatistas estaba concentrado, con toda razón, en salvar a quienes aún podían seguir con vida.
Fue entonces cuando los rescatistas mexicanos, que habían pasado el sábado por la mañana y prometido volver por la tarde, después de jornadas interminables encontraron unos minutos para atender nuestro caso. Antes de comenzar la recuperación de los cuerpos, pidieron que un familiar descendiera a hablarles a los muertos. Uno de los mexicanos explicó que, en ocasiones, cuando las víctimas fallecen abrazadas o entrelazadas, pareciera que se resisten a separarse. Nunca había escuchado algo semejante. Sin embargo, lo hicimos. Mi hermano les habló con amor, les pidió permiso y les dijo que era tiempo de descansar. Inexplicablemente, funcionó.
Pudimos recuperar sus cuerpos y darles sepultura, como mi madre tanto anhelaba, respetando las tradiciones familiares. Nunca podré agradecer lo suficiente ese gesto de humanidad. Los topos mexicanos demostraron que rescatar no consiste solamente en salvar vidas, sino que también significa dar un poco de dignidad y un sentido diferente a nuestros muertos.
Pero, junto a esa inmensa nobleza, también vi el otro rostro del ser humano. No se imaginan la impotencia que sentí. Grité e insulté a los uniformados: eran cientos, armados con fusiles y ametralladoras, observando la tragedia sin mover un dedo para ayudar a remover escombros. Mientras tanto, civiles, familiares y voluntarios arriesgaban sus vidas excavando entre estructuras inestables, en una ciudad que parecía suspendida en una pesadilla interminable. No había electricidad, ni agua potable, ni comunicaciones. Con temperaturas cercanas a los 37 grados (que, bajo aquel escenario, parecían superar los 40), decenas de personas hacían filas interminables simplemente para conseguir un poco de agua, y el olor a muerte era insoportable.
Quisiera contarles que, lamentablemente, no se me ocurrió llevar medicamentos para personas con epilepsia, y allá eran imposibles de encontrar. Tampoco imaginé que los antialérgicos harían tanta falta.
Gracias a la solidaridad de ustedes pude viajar con una maleta de 23 kilos llena de medicamentos, que fueron entregados a quienes más los necesitaban. También llevé dulces; los repartía mientras caminaba los seis o siete kilómetros que separaban la casa de mi madre del edificio donde había quedado atrapada mi sobrina. En medio de una geografía de ruinas, un caramelo o un chocolate hacía sonreír a quienes lo recibían, aunque fuera por unos segundos. Además, llevé una maleta de cabina con pañales, toallitas húmedas y artículos de higiene. Mientras permanecí allí, ese tipo de ayuda todavía no llegaba.
El domingo fui al hospital de La Guaira. Prácticamente había dejado de recibir pacientes porque sus condiciones eran deplorables y los sobrevivientes eran trasladados a Caracas. La maquinaria pesada destinada a remover los escombros recién comenzó a llegar el lunes. Algunas decisiones terminaron agravando el caos: la exigencia de un salvoconducto para ingresar a La Guaira retrasaba el traslado de familiares, voluntarios e insumos. También escuché numerosos relatos sobre funcionarios que cobraban por gestiones que jamás deberían tener precio, como conseguir una ambulancia, agilizar la entrega de un cuerpo o tramitar un acta de defunción.
Mientras algunos militares custodiaban los comercios, ellos mismos participaban en saqueos. Muchas de las personas que observé me resultaron repudiables; a mi juicio, eran hijos de la mal llamada revolución chavista.
Hubo una tarde en que el cielo adquirió un color rojo intenso. Me recordó esos atardeceres de otoño en Santiago de Chile, aunque jamás había visto algo semejante en Venezuela. Las réplicas no dejaban de ocurrir, lo que activaba la ansiedad y, en algunos casos, las crisis de pánico. Hasta los perritos andaban muy nerviosos y algunos edificios que habían quedado en pie cedieron todavía más.
Vi a centenares de personas durmiendo sobre las veredas: algunas en carpas de verdad, otras en carpas improvisadas y muchas simplemente a la intemperie. Escuché frases como: «No puedo dormir porque cierro los ojos y veo todo cayéndose». «Tengo mucho miedo; cualquier ruido me hace pensar que está temblando otra vez». «No dejo de sentir que la tierra sigue moviéndose». «Mi vida nunca volverá a ser la misma».
Lo que más rescato es que, así como en un concierto se transmiten la euforia y la alegría, en el colectivo se respiraba una mezcla devastadora de dolor e impotencia. Ese sufrimiento colectivo parecía haber agotado la paciencia de todos: había mucha desobediencia hacia la autoridad, numerosas ofensas a los uniformados, mucha ira y, dado que prácticamente no existía autoridad, demasiado caos.
Respecto de la ayuda internacional, le puedo asegurar, como que mi nombre es Aída, que entre los anuncios oficiales y la realidad existía una distancia abismal. Nunca vi el despliegue que el gobierno afirmaba haber realizado. Además, no sé para dónde fue a parar la supuesta ayuda de Estados Unidos; en La Guaira no la vi. De hecho, los rescatistas estadounidenses que pude observar parecían cumplir más un rol de supervisión o de veedores que de rescate activo. Jamás los vi cubiertos de polvo, removiendo escombros o participando en labores intensas, como sí lo hacían, sin descanso, otros equipos internacionales y cientos de voluntarios.
Regresé a Chile convencida de que las tragedias revelan el verdadero rostro de las personas y de las instituciones. Vi la indiferencia, el abuso y la corrupción, pero también conocí una solidaridad inmensa, silenciosa y profundamente humana. Hoy prefiero quedarme con esa imagen: la de quienes, sin preguntar de dónde venía cada persona, extendieron una mano para ayudar. A ustedes, integrantes de la RIIR, les reitero mi más profundo agradecimiento. Su apoyo, sus mensajes, sus aportes y su cariño hicieron posible llevar ayuda a muchas personas. En nombre de mi familia y en el mío propio, gracias de corazón.
Nota editorial: La presente columna se publica con la autorización expresa de su autora, quien manifestó su consentimiento para su difusión a través de los canales oficiales de la Red Iberoamericana de Investigación en Imaginarios y Representaciones (RIIR) el 9 de julio de 2026. La fotografía que acompaña este texto corresponde a la maleta utilizada por la autora para trasladar medicamentos, artículos de higiene e insumos de primera necesidad destinados a personas afectadas por la tragedia, gracias a la solidaridad y las contribuciones recibidas.
imagonautas
Con gusto compartimos el numero 23 de imagonautas. Revista interdisciplinaria sobre Imaginarios Sociales. (1er Semestre, 2026)
En la presente edición, nos encontramos con un conjunto de artículos que evidencian la vasta riqueza y transversalidad de los imaginarios sociales. Las aportaciones de este número establecen profundos vínculos temáticos al demostrar cómo las creencias compartidas, los símbolos y las memorias colectivas actúan como fuerzas instituyentes en escenarios radicalmente diversos.
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La RIIR convoca al 6.º Coloquio Internacional sobre Migración
La Red Iberoamericana de Investigación en Imaginarios y Representaciones (RIIR), junto a diversas instituciones universitarias, convoca al:
6.º Coloquio Internacional sobre Migración
“Movilidades humanas: desafíos globales y realidades locales”
📅 25 al 27 de noviembre de 2026
En articulación con las actividades del Grupo de Trabajo de Migraciones, se invita especialmente a participar en la línea temática 13: “Representaciones, imaginarios, narrativas y metodologías en estudios migratorios”.
📌 Plazo de envío de ponencias: 10 de octubre de 2026
📌 Notificación de aceptación: 30 de octubre de 2026

Encuentro del GT Teoría y Metodología. 1 de julio de 2026

Unirse: https://teams.microsoft.com/meet/262875090806625?p=EzVDPlmO3sxjVKQFcu
Id. de reunión: 262 875 090 806 625
Código de acceso: qR96d9pm
Activa participación de la RIIR en el Congreso Internacional sobre Derechos de la Naturaleza y Epistemologías Críticas NIICE 2026 en Ecuador







Miembros de la RIIR participaron de manera presencial y virtual, el 4 y 5 de junio del NIICE’26 –Congreso Internacional sobre Derechos de la Naturaleza y las Epistemologías Críticas–, efectuado en el campus de la Universidad Técnica “Luis Vargas Torres” de Esmeraldas (UTLVTE), ciudad costeña de Ecuador.
Se trató de un espacio internacional de diálogo, reflexión y encuentro entre investigadores/as, profesorado, estudiantado, activistas y comunidades para repensar la relación entre humanidad y naturaleza desde una perspectiva crítica, ética y plural.
El congreso fue organizado por la mencionada UTLVTE, las universidades españolas de Sevilla, da Coruña, Jaén, Zaragoza y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España y la Universidad Politécnica Salesiana de Ecuador. La Red RIIR fue colaboradora, auspiciante y participante a través de la coordinación general, el comité académico y el Grupo de Trabajo “Conflictos ambientales, extractivismos e imaginarios”.
El coordinador general del NIICE 26 y miembro de la RIIR, doctor Daniel Barredo Ibañez, resaltó en sus palabras de apertura y posterior a haber sido recibidos tanto él como varios participantes extranjeros por el rector de la UTLVTE, doctor Girard Vernaza Arroyo, la alta participación de ponencias con casi 150 investigaciones y la procedencia de más de diez países de Iberoamérica. Asimismo, destacó la multidisciplinariedad del evento, convocado en base a líneas diversas de indagación, como los derechos y la justicia ecológica, el pensamiento decolonial, la educación, la comunicación y las narrativas para el cambio ecosocial, el arte, la estética y el artivismo, las cosmologías, las gobernanzas, entre otros.
La conferencia de apertura estuvo a cargo del coordinador general de la RIIR, el doctor Felipe A. Aliaga Saéz, quien procedente de la Universidad de Zaragoza presentó desde una sociología con referencia en Luhman, Habermas, Bauman y referentes de la perspectiva de imaginarios como Juan Luis Pintos, el título “Hacer visible la invisibilidad: imaginarios sociales como bisagra epistemológica en la crisis ecológica contemporánea”. Aliaga se preguntó por el qué hacer ante la inocultable crisis climática y ecológica que caracterizó en sus efectos del acontecer cotidiano, así como de las catástrofes generalizadas en lo socioambiental y, este interrogante, tuvo una alta resonancia entre el público participante y ofició de pregunta por el siguiente día y medio del encuentro.
Presentación y conferencia completa disponible en los siguientes enlaces:
En ambas jornadas se presentaron dos paneles temáticos. En el primero, titulado “Territorio, agua, extractivismo y resistencias”, participó el miembro de la RIIR Mg. Hernán Reyes Aguinaga de la Universidad Central del Ecuador, quien se refirió a “Violencia estatal y resistencias anti-extractivistas. Disputas narrativas alrededor de la minería en Ecuador”. Reyes dio un panorama sumamente preocupante de la minería en Ecuador, afirmando que “toda minería, tanto la legal como la denominada ilegal, son ilegales” en el país. Expuso el modo como el extractivismo avanza sobre territorios de comunidades indígenas y no fue optimista ante las injusticias y falta de legalidad de esos despojos del pasado y del presente.
Por otra parte, el evento NIICE tuvo expositores miembros de la red RIIR en las mesas temáticas de las tardes del 4 y 5 de junio. Entre ellos, expuso el doctor David Figueroa Serrano de la Universidad Autónoma del Estado de México, un trabajo titulado “Imaginarios del posthumanismo y la postnaturaleza. Del especismo hacia un posicionamiento crítico en el devenir de la naturaleza”. El magister José David Buelvas Bruno de la Universidad de Córdoba (Colombia) presentó la ponencia titulada “Filosofía y Naturaleza: adversidades, vicisitudes y esperanzas desde un mundo tecnologizado” y la doctora Andrea Marina D’Atri de la Universidad Nacional de La Pampa, Argentina, expuso “El giro ambiental en el conflicto jurídico por el río Atuel en Argentina (2014-2020)”.
Otra ponencia fue “Lo sagrado nocturno y el ecoceno en artísticas contemporáneas”, de Lucía Rey Orrego de la Universidad Nacional de San Juan (Argentina). También, se presentó “¿Puede la presencia étnica fuera de línea influir en la inclusión digital? Un estudio de caso de las comunidades afrodescendientes en los 19 países hispanohablantes en Facebook”. Estuvo a cargo de los doctores Daniel Barredo Ibáñez de la Universidad de Sevilla; Jenny Yaguache de la Universidad Técnica Particular de Loja; Felipe Aliaga Sáez de la Universidad de Zaragoza y Guadalupe Gómez Abeledo de la Universidad Técnica Luis Vargas Torres de Esmeraldas.
Otras investigaciones presentadas fueron las de Leonardo Ramírez Martínez, quien procedente de la Universidad Tecnológica de Pereira (Colombia) y la Fundación Universitaria Comfamiliar Risaralda expuso “Paz Telúrica: Abrazo de las Ciencias Ambientales, la Naturaleza y las epistemes-otras”. Por último, Arlet Rodríguez Orozco, de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala UNAM (México), presentó “Naturaleza y ciencia ¿Puede ser una relación antagónica?”.
La conferencia de cierre estuvo a cargo de la doctora Andrea M. D’Atri y se tituló “Naturaleza, creación y el avance del capital: la conflictividad ambiental en América Latina y el Caribe”. Allí, la coordinadora del GT Conflictos ambientales, extractivismos e imaginarios, describió la profunda crisis ambiental que afecta a América Latina y el Caribe, vinculándola con un modelo de capitalismo extractivista que prioriza el beneficio económico sobre la vida. La expositora utilizó la teoría de los imaginarios sociales para explicar cómo la modernidad ha impuesto una visión de dominio racional y desmedido sobre la naturaleza y cómo, ante esta realidad, surgen numerosos conflictos socioambientales y la resistencia de movimientos que proponen alternativas. Entre ellas, resaltó el Buen Vivir, el ecofeminismo y el indigenismo. Estas luchas territoriales buscan romper con la dependencia externa para instituir nuevas formas de convivencia que respeten los límites biofísicos del planeta. En última instancia, el planteo de la conferencia fue que la salida a la crisis requiere una transformación política radical basada en la autonomía y la protección de los bienes comunes.
Conferencia completa disponible en los siguientes enlaces:
El saldo de la activa colaboración y participación de miembros de la red en el Congreso Internacional sobre Derechos de la Naturaleza de Esmeraldas fue sumamente gratificante, habida cuenta de que se establecieron nuevos lazos interinstitucionales entre las universidades anfitrionas y organizadoras, entre los y las investigadores para concertar futuros intercambios, así como para pensar en replicar encuentros sobre la cuestión ecológica y ambiental desde las ciencias sociales y humanas. Para el GT de Conflictos ambientales, esta fue la primera actividad colectiva de la agenda de trabajo 2026.
📢 Invitación a enviar ponencias – GT RIIR en Congreso Internacional de Antropologías del Sur + Dossier asociado

Estimadas y estimados colegas de la RIIR,
Nos complace invitarles a participar en el Grupo de Trabajo (modalidad virtual):
👉 “Cartografías desde los imaginarios y las representaciones: conflictos socioambientales, extractivismos, resistencias y memorias”,
en el marco del 3º Congreso Internacional de Antropologías del Sur, que se realizará en la UNILA (Foz do Iguaçu, Brasil), del 4 al 6 de noviembre de 2026.
El GT está coordinado por:
- Dra. Andrea Marina D’Atri (UNLPam, Argentina)
- Dr. Josafat Morales Rubio (UPAEP, México)
y contará con la moderación de: - Dra. Nubia Cortés Márquez (COLMICH, México)
📌 Este espacio busca reunir trabajos que aborden críticamente las relaciones entre conflictos socioambientales, extractivismos, imaginarios, representaciones territoriales, resistencias y memorias, en diálogo con los ejes de trabajo de la RIIR.
🔗 Envío de ponencias (individuales o colectivas):
https://antropologiasdelsur.org/?page_id=1863
🗓️ Fecha límite para envío: 20 de junio de 2026
📋 Consulta de todos los GTs (presenciales y virtuales):
https://antropologiasdelsur.org/?page_id=2690
📄 Tercera circular del congreso:
https://antropologiasdelsur.org/?page_id=78

📝 Dossier asociado (RIIR)
Asimismo, les invitamos a considerar la presentación de trabajos para el dossier:
👉 “Conflictos ambientales, extractivismos e imaginarios socioespaciales en Iberoamérica”, coordinado en el marco del Grupo de Trabajo de la RIIR.
Este dossier propone analizar los conflictos ambientales como campos de producción simbólica, espacial y política, atendiendo a la disputa de imaginarios, narrativas territoriales y formas de representación en contextos de extractivismo y crisis ecológica.
🗓️ Fechas clave del dossier:
El dossier busca contribuciones que examinen cómo distintos actores (Estados, empresas, movimientos sociales, comunidades, entre otros) producen, disputan y transforman los imaginarios socioambientales.
✨ Invitamos especialmente a quienes trabajan en el ámbito de la RIIR a articular sus propuestas entre el GT y el dossier, fortaleciendo así un espacio común de reflexión y producción académica en torno a los conflictos socioambientales y los imaginarios en Iberoamérica.
Quedamos atentas/os a sus propuestas y agradecemos la difusión entre redes y equipos de investigación.
Un cordial saludo,















